Sete bilhões de pessoas. Tal como formigas, os seres humanos disputam o espaço neste planeta sem saber ao certo para onde ir ou o quê fazer. Sete bilhões de pessoas. Todos em sua luta diária pela sobrevivência ou numa corrida cega pelas necessidades mais baixas e imediatas: sexo, bebedeiras, algazarras. Sete bilhões de pessoas. E o que nos resta é acreditar que existem seres especiais capazes de nos guiar. Graças a Deus!
Infelizmente eles são poucos: numa idade como esta, devem ter por aí, uma meia dúzia deles.Podemos captar que são especiais quando, por exemplo, nos dirigem algumas palavras. A Apologia de Sócrates, o Sermão da Montanha de Jesus ou As Conversações de Confúcio ainda reverberam através dos tempos como testemunhos históricos da originalidade e profundidade.
Mas nem todos são águias. Um falso mestre, ao abrir o bico, não demora a se revelar. Sendo incapaz de estar com as aves altaneiras, se limita a dar umas boas cacarejadas, capaz de impressionar tão somente os pintinhos que se escondem debaixo de suas asas.
Analisemos um destes espetáculos de poleiro. 04 de fevereiro de 2012. O orador em questão é Kwen Khan, a galinha-rainha, venerado por todos pela vasta sabedoria adquirida com suas “experiências místicas diretas”. Tinha preparado seu melhor discurso para uma data tão especial. O discurso? Está aí embaixo na coluna da esquerda. Na coluna da direita, coloquei trechos do livro “The Secret Teachings of All Ages” de Manly P. Hall para que, através de um exercício de comparação, possamos ver quem canta mais forte.
“The Secret Teachings of All Ages” de Manly P. Hall
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Algunos investigadores
han intentado llegar a comprender la significación de "Serapis". Los
arqueólogos, aventurando teorías han dicho que posiblemente este nombre viene
de la raíz egipcia "soros", que quiere decir “tumba de piedra”, en
Egipcio antiguo. Y "Apis" que era la encarnación de Osíris en la
tierra bajo la forma de un toro. Por lo cual, uniendo los dos términos o las
dos raízes, tendríamos : Soro-Apis o Sor-apis. Y esto equivaldría, más o
menos, a "la tumba de piedra del toro". Mas esta hipótesis no va al
fundo do asunto porque los egipcios no iban a venerar a un Gran Ser como
Serapis simplemente a través de una tumba de piedra.
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Se han hecho varios
intentos infructuosos de averiguar la etimología de la palabra «Serapis».
Godfrey Higgins destaca que soros era el nombre que daban los egipcios a un
ataúd de piedra y Apis era la encarnación de Osiris en el toro sagrado. Al
combinarse las dos palabras, el resultado era «Soros-Apis» o «Sor-Apis», «la
tumba del toro». Sin embargo, es poco probable que los egipcios adoraran un
ataúd con forma de hombre.
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Se le llamó a Serapis el Theon Heptagrammaton,
la divindad cuyo nombre tenía siete letras, como el Abraxas griego o el
Mithras persa (...). Esto fue, entre otras cosas, lo que impulsó a los
egipcios a trabajar con este gran maestro, Serapis, en sus templos,
utilizando justamente las siete vocales de la naturaleza.
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Llamaban a Serapis
Teón Heptagrámmaton, o el dios con el nombre de siete letras. El nombre
«Serapis» contiene siete letras, como «Abraxas» y «Mithras». En sus himnos a
Serapis, los sacerdotes cantaban las siete vocales.
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Los misterios egipcios
estaban divido en dos clases, los misterios menores dedicados a Isis, y los
Misterios Mayores dedicados a Osiris y a Serapis. Hay quienes han dicho que
gracias a Serapis, el imperio del Nilo tuvo su gran esplendor artístico y
filosófico y hasta científico (...)
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La escuela secreta de
filosofía de los egipcios estaba dividida entre los misterios menores y los
mayores: los primeros estaban consagrados a Isis y los segundos, a Serapis y
Osiris.
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Serapis también llegó a significar
"serpiente sagrada". También significó "el sol en la casa de
tauro". También llegó a significar "toro sagrado" y también
llegó a tener la significación de "la retirada del toro". Porque?
Porque cada 25 años, en el Egipto antiguo, se celebraba una fiesta ritual. En
esta fiesta mediante una ceremonia totémica, se sacrificaba un toro en honor
a Osiris y al dios Apis, que era el Padre Eterno Cósmico Común (...).
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Se sugieren otros
significados de la palabra «Serapis», como «el toro sagrado», «el sol en
Tauro», «el alma de Osiris», «la serpiente sagrada » y «la retirada del
toro». Esta última apelación hace referencia a la ceremonia de ahogar al Apis
sagrado en aguas del Nilo cada veinticinco años.
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No todo mundo tenía
derecho, en el Egipto Antiguo, a conocer los misterios de Serapis. Tan solo
los Iniciados más avanzados podrían acceder a los Ritos y las enseñanzas de
Serapis. Los otros iniciados, aunque lo fueron, no tenían acceso, ni siquiera
el heredero al trono (...).
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Según Wilkinson, solo
los sacerdotes podían acceder a los misterios mayores. Ni siquiera el
heredero al trono estaba autorizado hasta que era coronado faraón; entonces,
en virtud de su realeza, se convertía automáticamente en sacerdote y en
cabeza temporal de la religión del Estado.
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La palabra Serapis, en
hebreo, se pronuncia Saraph, y
quiere decir “brillar”. Cuando se hace mención a Serapis o Saraph, se hace alusión a los seres
que tienen mucha luz como los saraphines
o serafines.
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En hebreo, Serapis se
dice Saraph, que significa «brillar». Por este motivo, los judíos designaban
así a una de sus jerarquías de seres espirituales: los Serafim.
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Macrobio, uno de los
grandes investigadores de la antigüedad llegó a comparar a Serapis con
Helios, el Sol entre los griegos, porque las pinturas que se hacían de este
Gran Iniciado y las esculturas aparecían con un halo de luz alrededor de la
cabeza (…)
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Varios autores
antiguos, incluido Macrobio, han afirmado que Serapis era un nombre del Sol,
porque su imagen a menudo tenía un halo de luz en torno a la cabeza.
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El Imperador Juliano,
cuándo se presentó una vez en Alejandría, y estuvo observando el Serapeum - el templo que se edificó en
honor a Serapis – y cuando revisó un poco el contenido doctrinario que de él
había emanado, llegó a decir: “Esto es un portento! Serapis es comparable al
Júpiter romano, al Plutón griego y al mismo Helios (el Sol).”
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En su Oration Upon the Sovereign Sun,
Juliano habla del dios con estas palabras: «Un Júpiter, un Plutón, un Sol es
Serapis».
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En un oráculo, que se
entregó una vez, al entonces rey de Chipre, Serapis de definía a sí mismo -
en aquel oráculo que estaba escrito en un papiro – de la siguiente manera: “Yo soy el que os describo a continuación:
Mi cabeza está constituida por las estrellas, mis oídos son los canales del
viento, mi tronco es el mar de este mundo y la tierra me sirve de pies, y mis
ojos son los rayos del Sol viviente.” Así, se auto describía Serapis, en
aquel oráculo.
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En un oráculo
entregado al rey de Chipre, Serapis se describe a sí mismo con estas
palabras: “Soy un dios como el que os
enseño: Tengo el cielo estrellado por cabeza y por tronco, el mar; La tierra
me sirve de pies; los oídos, de conductos de aire, Y los rayos brillantes del
sol son mis ojos.”
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Sobre los orígenes de
su culto hay también mucha controversia. Hay quienes dicen que el culto a
Serapis seria de extracción brahmánica, es decir de la India, por el hecho
que hay dos palabras indias, a ser “daath” [sic!] y la otra “Sri-pa”.Estas
dos palabras constituyen cualidades atribuidas a una divinidad hindú, llamada
“Yama”, que estaba relacionada con los misterios de la muerte y ll
resurrección (…).
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C. W. King opina que
Serapis era una divinidad de extracción brahmánica y que su nombre es la
forma helenizada de Ser-adah o Sri-pa, dos títulos que se atribuyen a Yama,
el dios hindú de la muerte. Parece razonable, sobre todo porque hay una
leyenda según la cual Serapis, en forma de toro, fue transportado por Baco de
India a Egipto. La prioridad de los Misterios hindúes confirma aún más esta
teoría.
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Si a esto unimos una
leyenda según la cual el mismísimo Dios Baco habría traído desde la India,
una estatua de Serapis en forma de toro, para establecerla un Alejandría,
pues la cosa cobra aún mas valor.
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Parece razonable,
sobre todo porque hay una leyenda según la cual Serapis, en forma de toro,
fue transportado por Baco de India a Egipto. La prioridad de los Misterios
hindúes confirma aún más esta teoría.
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Plutarco elaboró un
tratado que se llama Sobre Isis y Osiris; en ese tratado Plutarco narra lo
siguiente:
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En su Isis y Osiris,
Plutarco ofrece la siguiente versión sobre el origen de la espléndida estatua
de Serapis que se alzaba en el Serapeum de Alejandría:
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Un día el rey Ptolomeo
Sóter, que era el faraón que estaba gobernando Egipto después de las últimas
dinastías de egipcios puros, tuvo un sueño. En aquel sueño él veía una
estatua enorme que le decía cobrando vida: "Quiero que me lleves a
Alejandría"
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Cuando era faraón de
Egipto, Ptolomeo Sóter tuvo un sueño extraño en el cual veía una estatua
enorme que cobraba vida y ordenaba al faraón que la llevase a Alejandría lo
más rápido posible.
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Cuando despertó de su
sueño, el faraón, el rey Ptolomeo, se quedó consternado y lleno de preguntas:
¿De quién será esa estatua? ¿Por qué me pide que la traiga a Alejandría? Y lo
más importante: ¿dónde está para irla a buscar?
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Ptolomeo Sóter, que
desconocía el paradero de la estatua, quedó totalmente desconcertado, porque
no sabía cómo averiguarlo.
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Este comentario lo
estaba realizando constantemente en su palacio el faraón Ptolomeo Sóter cuando
un día apareció allí, en la corte, un personaje llamado Sabinio, y este
personaje dijo al faraón: "Esa descripción que usted me hace de esa
estatua coincide con una estatua que yo he visto en la ciudad de Sinope, en
Grecia".
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Mientras el faraón
relataba su sueño, se presentó un gran viajero de nombre Sosibio y declaró
que había visto una imagen semejante en Sínope.
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Cuando esto escuchó el
faraón, pidió a dos emisarios que fueran en busca de esa estatua. Aquellos
emisarios se llamaron uno Dionisio y el otro Soteles.
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El faraón envió de
inmediato a Soteles y a Dionisio para que negociaran el traslado de la fi
gura a Alejandría.
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Después de tres años,
se dice, encontraron la estatua que coincidía con los relatos del faraón.
Estaba efectivamente en la ciudad de Sinope, en Grecia.
¿Qué hicieron estos
emisarios? Robaron la estatua, la metieron en una embarcación y se la llevaron
a Alejandría. Para justificar el robo, ellos inventaron la leyenda de que
aquella estatua había cobrado forma, había cobrado vida, había abandonado
aquel templo y ella sola, caminando, había travesado la calle y se había ido
al puerto y se embarcó en una barcaza, que allí estaba disponible, hacia
Alejandría.
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Transcurrieron tres
años antes de que finalmente la consiguieran y los emisarios del faraón
acabaron robándola y, para disimular el robo, difundieron la historia de que
la estatua había cobrado vida, había recorrido la calle que pasaba por su
templo y había subido a bordo del barco que estaba preparado para
transportarla a Alejandría.
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La realidad es que
estos emisarios llegaron hasta Alejandría y presentaron la estatua a dos
sacerdotes egipcios bastante avanzados. Uno se llamó Timoteo Eumólpidas y el
otro se llamó Manetón de Sebenitos.
Ellos examinaron la
estatua y efectivamente vieron que se trataba de una igura en honor de un
Gran Maestro llamado Serapis.
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A su llegada a Egipto,
llevaron a la figura ante dos iniciados egipcios: Timoteo el Eumólpida y
Manetón de Sebbenitos, que de inmediato anunciaron que se trataba de Serapis.
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Así, entonces, estos
dos Iniciados presentaron la estatua ante el rey Ptolomeo, y este, con
asombro, vio que era exactamente la que a él le habían mostrado en sus
sueños. A partir de allí el rey Ptolomeo edificó el Templo en honor de
Serapis, que fue llamado Serapeo. Y una estatua colosal estaba en medio de
aquel templo.
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Hay bastantes pruebas
de que la famosa estatua de Serapis que había en el Serapeum de Alejandría al
principio había sido objeto de culto con otro nombre en Sínope y desde allí
fue llevada a Alejandría.
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Así fue como comenzó
el culto a este Gran Maestro que uniicó a Grecia y Egipto de una manera
extraordinaria.
Serapis fue ganando
más y más lugar en las teologías griega y egipcia al punto de que llegó a
suplantar a muchas otras divinidades de ambos países.
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Entonces los
sacerdotes declararon que era equivalente a Plutón. Esto constituyó un golpe
maestro, porque en Serapis los griegos y los egipcios hallaron una divinidad
común, con lo cual se pudo consumar la unidad religiosa de las dos naciones.
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¿Cómo se presentaba la
estatua de Serapis? Había varias representaciones de esta divinidad, de este
Maestro. La principal de todas ellas lo mostraba como un ser musculoso, como
un ser olímpico. Tenía la gracia de la belleza griega y el rigor del
hieratismo egipcio; su cara tenía la mirada un poco triste pero muy profunda
y muy melancólica; su cabello estaba compuesto de rizos que llegaban hasta
los hombros, y su barba, muy poblada, le llegaba hasta la mitad del pecho.
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Una descripción del
dios que, con toda probabilidad, resulta bastante exacta es la que lo
representa como una figura alta y poderosa, que transmite la doble impresión
de fuerza masculina y gracia femenina, con el rostro de alguien profundamente
sumido en sus pensamientos y una expresión más bien triste. Tenía el cabello
largo y peinado de un modo algo femenino, con rizos que le caían sobre el
pecho y los hombros; el rostro, dejando aparte la espesa barba, también era
francamente femenino. La figura de Serapis solía aparecer envuelta de la
cabeza a los pies en gruesos ropajes, que los iniciados creían que servían
para ocultar el hecho de que su cuerpo era andrógino.
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Aparecía de pie sobre
un cocodrilo para significar el triunfo de las fuerzas solares sobre el Ego
animal. En su mano derecha tenía una criatura, un animal que terminaba en
tres cabezas: una de león, una de lobo y otra de perro. ¿Qué han dicho los
arqueólogos sobre este animal?
Han dicho que la
cabeza de león era el presente, la cabeza de lobo el pasado y la de perro el
futuro. Una serpiente envolvía enroscada el cuerpo de este animal de tres
cabezas (…).En la mano izquierda tenía una gran regla. Algunos dicen que eso
era para medir las crecidas del Nilo, pero esto es lo que dicen los
intelectuales (…). Sobre su cabeza se colocaba una cesta muy hermosa llena de
ramas de trigo para indicar la fructificación espiritual.
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A menudo se muestra a
Serapis de pie sobre el lomo del cocodrilo sagrado, con una regla en la mano
izquierda para medir las inundaciones del Nilo y, en la derecha, un curioso
emblema que consiste en un animal con tres cabezas. La primera, la de león,
significa el presente; la segunda, la de lobo, el pasado, y la tercera, la de
perro, el futuro. El cuerpo con sus tres cabezas estaba envuelto por una
serpiente enroscada. Las figuras de Serapis a veces aparecen acompañadas por
Cerbero, el perro de tres cabezas perteneciente a Plutón, y, como Júpiter,
llevan cestas con cereales sobre la cabeza.
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Y Clemente de
Alejandría, un gran gnóstico, dijo lo siguiente: "Yo estuve en la
construcción de una de las estatuas de Serapis y doy testimonio de que en
primer lugar se utilizó o se utilizaron limaduras de oro, de plata, de estaño
y de plomo. Luego se usaron piedras preciosas como el topacio, el zairo, la
cornalina, la turquesa… Todo aquello se redujo a polvo y con aquel polvo se
hizo la estatua que él contempló dedicada a Serapis. Aquello fue luego
coloreado con un colorante cuyo origen desconozco y que se utilizaba en las
ceremonias recordatorias de la muerte de Osiris. Al final el resultado fue
una estatua grandiosa de color azul añil".
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San Clemente de
Alejandría describe una figura de Serapis hecha con los siguientes elementos:
en primer lugar, limaduras de oro, plata, plomo y estaño; en segundo lugar,
todo tipo de piedras egipcias, incluidos zafiros, hematitas, esmeraldas y
topacios, todo esto molido y mezclado con la sustancia colorante que había
quedado del funeral de Osiris
y Apis. El resultado
era una figura extraña y curiosa de color añil.
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Hay que decir que el
culto a Serapis se hizo dentro de los templos egipcios y también en
subterráneos. En uno de esos subterráneos que abundan en el país asoleado de
Kem, se encontró un laberinto. En el centro de aquel laberinto había una
estatua de cuatro metros de Serapis, toda hecha en piedra de esmeralda,
aunque parezca increíble. Aquella piedra de cuatro metros de altura sirvió de
material para esculpir la estatua de Serapis.
Algunos escépticos arqueólogos
han llegado a decir: "No, eso no puede ser, quizás se trató de pasta
vitria (pasta de vidrio) verde que se fundió y se metió en un molde".
Pero los egipcios se encargaron de decir una y mil veces que aquella estatua
era toda de esmeralda.
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En un laberinto
consagrado a Serapis había una estatua suya de cuatro metros de altura que
tenía fama de estar hecha de una sola esmeralda. Los escritores modernos, al
hablar de esta imagen, sostienen que había sido hecha vertiendo cristal verde
en un molde, aunque, según los egipcios, soportó todas las pruebas como si
fuera una esmeralda de verdad.
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Porque cuando
Teodosio, el Emperador romano perseguidor del paganismo y de los gnósticos,
emitió su edicto llamado “De Ídolo
Serapidis Diruenda” y que enfatizaba la orden de destruir el Serapeum y
la estatua de Serapis, y envió sus soldados cristianos romanos para destruir
aquella estatua, dice la historia que se quedaron absortos ante la estatua
imponente de Serapis y no tuvieron valor para pegarle martillazos o hachazos.
Tenían miedo de que de pronto la tierra se abriese y se los tragara.
Pero debido a las
presiones malsanas de Teodosio, finalmente derrumbaron la estatua y la
hicieron pedazos, e igualmente al Serapeum que la albergaba.
Y como colofón de
aquella entre comillas "obra piadosa", quemaron una biblioteca que albergaba
el templo; una biblioteca de papiros que trataban cosas trascendentales sobre
medicina, botánica, astronomía, astrología, magia, etc.
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En el año 385,
Teodosio, futuro exterminador de la filosofía pagana, publicó su memorable
edicto De Idolo Serapidis Diruendo.
Cuando, en cumplimiento de esta orden, los soldados cristianos entraron en el
Serapeum de Alejandría para destruir la imagen de Serapis que llevaba siglos
allí, su veneración por el dios era tan grande que no se atrevían a tocarla,
por temor a que la tierra se abriera bajo sus pies y los tragara. Al final,
venciendo su temor, echaron por tierra la estatua, saquearon el edificio y,
por último, como digno punto culminante de aquel ataque, quemaron la
magnífica biblioteca situada en los majestuosos aposentos del Serapeum.
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El grupo de Serapis
resistió hasta el siglo IV después de Cristo; eso nos da una idea de la
fuerza de aquellas enseñanzas.
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Su poder continuó
hasta el siglo IV de la era cristiana.
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En una visita que
realizó el Emperador Adriano a Egipto en el año 134 después de Cristo, cuando
este emperador visitó Alejandría, dejó constancia en una carta que mandó él a
un tal Serguiano [SIC!] del culto que se hacía a Serapis por parte de los
mismísimos cristianos a la par que rendían culto a Jesús el Cristo. Y llegó a decir Adriano: «He visto al
mismísimo patriarca —que aquella comunidad de cristianos tenía para
entonces—, entrar, arrodillarse y orar a Serapis y a Cristo».
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Es más, durante un
viaje a Egipto en el 134 d. de C., el emperador Adriano, manifestó en una
carta a Serviano que los adoradores de Serapis eran cristianos y que los
obispos de la iglesia también celebraban oficios religiosos en su santuario.
Incluso anunció que el propio patriarca, cuando estuvo en Egipto, se vio
obligado a adorar a Serapis, además de a Cristo.
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Curiosamente, cuando
Teodosio destruyó el Serapeum, encontraron, los soldados, en los cimientos de
aquel templo el monograma de Cristo.
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Sócrates, un
historiador de la iglesia del siglo V, declaró que, después de que los
piadosos cristianos arrasaran el Serapeum de Alejandría y dispersaran los
demonios que vivían allí disfrazados de dioses, ¡encontraron bajo los
cimientos el monograma de Cristo!
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Válgame Dios y Santa Maria! Praticamente a totalidade do discurso plagiado!! Todos sabem que o plágio é CRIME. Mas não querendo entrar nestes mérios, paremos para refletir, ao menos, nos motivos psicológicos do plágio. Por que será que quando o plagiador encontra um livro ou ensinamento que considera valioso, ele não revela logo as fontes e divide sua descoberta com seus iguais? O que o motiva a esconder a origem de determinado conhecimento e logo fazer parecer como este fosse seu? Alguém que possui uma sabedoria própria, quando encontra outro autor à sua altura ou superior irá abrir um diálogo dialético que enriquece ambas as partes ou irá tratá-lo como adversário, suplantando-o e enterrando seus restos sem deixar vestígios? Ao tentar responder estas perguntas vamos esmiuçando os traços psicológicos característicos dos plagiadores.
Antes que a reação autômata, típica de quem raciocina com a “lógica negra”, conclua que ele não citou as fontes por um lapso ocorrido no calor do discurso, peço que considerem também a edição número 3 da revista “Barbelo” (baixe!), onde o discurso foi transcrito parcialmente sem nenhuma menção ao verdadeiro autor: Manly P. Hall. Porque não publicaram logo o trecho do livro e pronto? Gastaram horas e horas transcrevendo e traduzindo o discurso de Kwen Khan sendo que o trabalho já estava pronto e disponível para download desde sempre.
Fica uma última pergunta: se uma pessoa guarda a lembrança completa de suas existências gloriosas no Antigo Egito, porque tem que se basear num livro do qual nem conhece o autor?


