quinta-feira, 7 de março de 2013

Kwen Khan Plagiador (Português)


Sete bilhões de pessoas. Tal como formigas, os seres humanos disputam o espaço neste planeta sem saber ao certo para onde ir ou o quê fazer. Sete bilhões de pessoas. Todos em sua luta diária pela sobrevivência ou numa corrida cega pelas necessidades mais baixas e imediatas: sexo, bebedeiras, algazarras. Sete bilhões de pessoas. E o que nos resta é acreditar que existem seres especiais capazes de nos guiar. Graças a Deus!

Infelizmente eles são poucos: numa idade como esta, devem ter por aí, uma meia dúzia deles.Podemos captar que são especiais quando, por exemplo, nos dirigem algumas palavras. A Apologia de Sócrates, o Sermão da Montanha de Jesus ou As Conversações de Confúcio ainda reverberam através dos tempos como testemunhos históricos da originalidade e profundidade.

Mas nem todos são águias. Um falso mestre, ao abrir o bico, não demora a se revelar. Sendo incapaz de estar com as aves altaneiras, se limita a dar umas boas cacarejadas, capaz de impressionar tão somente os pintinhos que se escondem debaixo de suas asas.

Analisemos um destes espetáculos de poleiro. 04 de fevereiro de 2012. O orador em questão é Kwen Khan, a galinha-rainha, venerado por todos pela vasta sabedoria adquirida com suas “experiências místicas diretas”. Tinha preparado seu melhor discurso para uma data tão especial. O discurso? Está aí embaixo na coluna da esquerda. Na coluna da direita, coloquei trechos do livro “The Secret Teachings of All Ages” de Manly P. Hall para que, através de um exercício de comparação, possamos ver quem canta mais forte.


“Los Mistérios de Serapis” Cátedra de  Kwen Khan dictada em 2ª Cámara. (04/02/2012)
(Escute!)
“The Secret Teachings of All Ages” de Manly P. Hall
Algunos investigadores han intentado llegar a comprender la significación de "Serapis". Los arqueólogos, aventurando teorías han dicho que posiblemente este nombre viene de la raíz egipcia "soros", que quiere decir “tumba de piedra”, en Egipcio antiguo. Y "Apis" que era la encarnación de Osíris en la tierra bajo la forma de un toro. Por lo cual, uniendo los dos términos o las dos raízes, tendríamos : Soro-Apis o Sor-apis. Y esto equivaldría, más o menos, a "la tumba de piedra del toro". Mas esta hipótesis no va al fundo do asunto porque los egipcios no iban a venerar a un Gran Ser como Serapis simplemente a través de una tumba de piedra.

Se han hecho varios intentos infructuosos de averiguar la etimología de la palabra «Serapis». Godfrey Higgins destaca que soros era el nombre que daban los egipcios a un ataúd de piedra y Apis era la encarnación de Osiris en el toro sagrado. Al combinarse las dos palabras, el resultado era «Soros-Apis» o «Sor-Apis», «la tumba del toro». Sin embargo, es poco probable que los egipcios adoraran un ataúd con forma de hombre.
Se le llamó a Serapis el Theon Heptagrammaton, la divindad cuyo nombre tenía siete letras, como el Abraxas griego o el Mithras persa (...). Esto fue, entre otras cosas, lo que impulsó a los egipcios a trabajar con este gran maestro, Serapis, en sus templos, utilizando justamente las siete vocales de la naturaleza.
Llamaban a Serapis Teón Heptagrámmaton, o el dios con el nombre de siete letras. El nombre «Serapis» contiene siete letras, como «Abraxas» y «Mithras». En sus himnos a Serapis, los sacerdotes cantaban las siete vocales.
Los misterios egipcios estaban divido en dos clases, los misterios menores dedicados a Isis, y los Misterios Mayores dedicados a Osiris y a Serapis. Hay quienes han dicho que gracias a Serapis, el imperio del Nilo tuvo su gran esplendor artístico y filosófico y hasta científico (...)
La escuela secreta de filosofía de los egipcios estaba dividida entre los misterios menores y los mayores: los primeros estaban consagrados a Isis y los segundos, a Serapis y Osiris.
Serapis también llegó a significar "serpiente sagrada". También significó "el sol en la casa de tauro". También llegó a significar "toro sagrado" y también llegó a tener la significación de "la retirada del toro". Porque? Porque cada 25 años, en el Egipto antiguo, se celebraba una fiesta ritual. En esta fiesta mediante una ceremonia totémica, se sacrificaba un toro en honor a Osiris y al dios Apis, que era el Padre Eterno Cósmico Común (...).

Se sugieren otros significados de la palabra «Serapis», como «el toro sagrado», «el sol en Tauro», «el alma de Osiris», «la serpiente sagrada » y «la retirada del toro». Esta última apelación hace referencia a la ceremonia de ahogar al Apis sagrado en aguas del Nilo cada veinticinco años.
No todo mundo tenía derecho, en el Egipto Antiguo, a conocer los misterios de Serapis. Tan solo los Iniciados más avanzados podrían acceder a los Ritos y las enseñanzas de Serapis. Los otros iniciados, aunque lo fueron, no tenían acceso, ni siquiera el heredero al trono (...).
Según Wilkinson, solo los sacerdotes podían acceder a los misterios mayores. Ni siquiera el heredero al trono estaba autorizado hasta que era coronado faraón; entonces, en virtud de su realeza, se convertía automáticamente en sacerdote y en cabeza temporal de la religión del Estado.
La palabra Serapis, en hebreo, se pronuncia Saraph, y quiere decir “brillar”. Cuando se hace mención a Serapis o Saraph, se hace alusión a los seres que tienen mucha luz como los saraphines o serafines.
En hebreo, Serapis se dice Saraph, que significa «brillar». Por este motivo, los judíos designaban así a una de sus jerarquías de seres espirituales: los Serafim.
Macrobio, uno de los grandes investigadores de la antigüedad llegó a comparar a Serapis con Helios, el Sol entre los griegos, porque las pinturas que se hacían de este Gran Iniciado y las esculturas aparecían con un halo de luz alrededor de la cabeza (…)
Varios autores antiguos, incluido Macrobio, han afirmado que Serapis era un nombre del Sol, porque su imagen a menudo tenía un halo de luz en torno a la cabeza.
El Imperador Juliano, cuándo se presentó una vez en Alejandría, y estuvo observando el Serapeum - el templo que se edificó en honor a Serapis – y cuando revisó un poco el contenido doctrinario que de él había emanado, llegó a decir: “Esto es un portento! Serapis es comparable al Júpiter romano, al Plutón griego y al mismo Helios (el Sol).”
En su Oration Upon the Sovereign Sun, Juliano habla del dios con estas palabras: «Un Júpiter, un Plutón, un Sol es Serapis».
En un oráculo, que se entregó una vez, al entonces rey de Chipre, Serapis de definía a sí mismo - en aquel oráculo que estaba escrito en un papiro – de la siguiente manera: “Yo soy el que os describo a continuación: Mi cabeza está constituida por las estrellas, mis oídos son los canales del viento, mi tronco es el mar de este mundo y la tierra me sirve de pies, y mis ojos son los rayos del Sol viviente.” Así, se auto describía Serapis, en aquel oráculo. 
En un oráculo entregado al rey de Chipre, Serapis se describe a sí mismo con estas palabras: “Soy un dios como el que os enseño: Tengo el cielo estrellado por cabeza y por tronco, el mar; La tierra me sirve de pies; los oídos, de conductos de aire, Y los rayos brillantes del sol son mis ojos.”
Sobre los orígenes de su culto hay también mucha controversia. Hay quienes dicen que el culto a Serapis seria de extracción brahmánica, es decir de la India, por el hecho que hay dos palabras indias, a ser “daath” [sic!] y la otra “Sri-pa”.Estas dos palabras constituyen cualidades atribuidas a una divinidad hindú, llamada “Yama”, que estaba relacionada con los misterios de la muerte y ll resurrección (…).
C. W. King opina que Serapis era una divinidad de extracción brahmánica y que su nombre es la forma helenizada de Ser-adah o Sri-pa, dos títulos que se atribuyen a Yama, el dios hindú de la muerte. Parece razonable, sobre todo porque hay una leyenda según la cual Serapis, en forma de toro, fue transportado por Baco de India a Egipto. La prioridad de los Misterios hindúes confirma aún más esta teoría.
Si a esto unimos una leyenda según la cual el mismísimo Dios Baco habría traído desde la India, una estatua de Serapis en forma de toro, para establecerla un Alejandría, pues la cosa cobra aún mas valor.
Parece razonable, sobre todo porque hay una leyenda según la cual Serapis, en forma de toro, fue transportado por Baco de India a Egipto. La prioridad de los Misterios hindúes confirma aún más esta teoría.
Plutarco elaboró un tratado que se llama Sobre Isis y Osiris; en ese tratado Plutarco narra lo siguiente:

En su Isis y Osiris, Plutarco ofrece la siguiente versión sobre el origen de la espléndida estatua de Serapis que se alzaba en el Serapeum de Alejandría:
Un día el rey Ptolomeo Sóter, que era el faraón que estaba gobernando Egipto después de las últimas dinastías de egipcios puros, tuvo un sueño. En aquel sueño él veía una estatua enorme que le decía cobrando vida: "Quiero que me lleves a Alejandría"
Cuando era faraón de Egipto, Ptolomeo Sóter tuvo un sueño extraño en el cual veía una estatua enorme que cobraba vida y ordenaba al faraón que la llevase a Alejandría lo más rápido posible.
Cuando despertó de su sueño, el faraón, el rey Ptolomeo, se quedó consternado y lleno de preguntas: ¿De quién será esa estatua? ¿Por qué me pide que la traiga a Alejandría? Y lo más importante: ¿dónde está para irla a buscar?
Ptolomeo Sóter, que desconocía el paradero de la estatua, quedó totalmente desconcertado, porque no sabía cómo averiguarlo.
Este comentario lo estaba realizando constantemente en su palacio el faraón Ptolomeo Sóter cuando un día apareció allí, en la corte, un personaje llamado Sabinio, y este personaje dijo al faraón: "Esa descripción que usted me hace de esa estatua coincide con una estatua que yo he visto en la ciudad de Sinope, en Grecia".
Mientras el faraón relataba su sueño, se presentó un gran viajero de nombre Sosibio y declaró que había visto una imagen semejante en Sínope.
Cuando esto escuchó el faraón, pidió a dos emisarios que fueran en busca de esa estatua. Aquellos emisarios se llamaron uno Dionisio y el otro Soteles.
El faraón envió de inmediato a Soteles y a Dionisio para que negociaran el traslado de la fi gura a Alejandría.
Después de tres años, se dice, encontraron la estatua que coincidía con los relatos del faraón. Estaba efectivamente en la ciudad de Sinope, en Grecia.
¿Qué hicieron estos emisarios? Robaron la estatua, la metieron en una embarcación y se la llevaron a Alejandría. Para justificar el robo, ellos inventaron la leyenda de que aquella estatua había cobrado forma, había cobrado vida, había abandonado aquel templo y ella sola, caminando, había travesado la calle y se había ido al puerto y se embarcó en una barcaza, que allí estaba disponible, hacia Alejandría.
Transcurrieron tres años antes de que finalmente la consiguieran y los emisarios del faraón acabaron robándola y, para disimular el robo, difundieron la historia de que la estatua había cobrado vida, había recorrido la calle que pasaba por su templo y había subido a bordo del barco que estaba preparado para transportarla a Alejandría.
La realidad es que estos emisarios llegaron hasta Alejandría y presentaron la estatua a dos sacerdotes egipcios bastante avanzados. Uno se llamó Timoteo Eumólpidas y el otro se llamó Manetón de Sebenitos.
Ellos examinaron la estatua y efectivamente vieron que se trataba de una igura en honor de un Gran Maestro llamado Serapis.
A su llegada a Egipto, llevaron a la figura ante dos iniciados egipcios: Timoteo el Eumólpida y Manetón de Sebbenitos, que de inmediato anunciaron que se trataba de Serapis.
Así, entonces, estos dos Iniciados presentaron la estatua ante el rey Ptolomeo, y este, con asombro, vio que era exactamente la que a él le habían mostrado en sus sueños. A partir de allí el rey Ptolomeo edificó el Templo en honor de Serapis, que fue llamado Serapeo. Y una estatua colosal estaba en medio de aquel templo.
Hay bastantes pruebas de que la famosa estatua de Serapis que había en el Serapeum de Alejandría al principio había sido objeto de culto con otro nombre en Sínope y desde allí fue llevada a Alejandría.
Así fue como comenzó el culto a este Gran Maestro que uniicó a Grecia y Egipto de una manera extraordinaria.
Serapis fue ganando más y más lugar en las teologías griega y egipcia al punto de que llegó a suplantar a muchas otras divinidades de ambos países.
Entonces los sacerdotes declararon que era equivalente a Plutón. Esto constituyó un golpe maestro, porque en Serapis los griegos y los egipcios hallaron una divinidad común, con lo cual se pudo consumar la unidad religiosa de las dos naciones.
¿Cómo se presentaba la estatua de Serapis? Había varias representaciones de esta divinidad, de este Maestro. La principal de todas ellas lo mostraba como un ser musculoso, como un ser olímpico. Tenía la gracia de la belleza griega y el rigor del hieratismo egipcio; su cara tenía la mirada un poco triste pero muy profunda y muy melancólica; su cabello estaba compuesto de rizos que llegaban hasta los hombros, y su barba, muy poblada, le llegaba hasta la mitad del pecho.

Una descripción del dios que, con toda probabilidad, resulta bastante exacta es la que lo representa como una figura alta y poderosa, que transmite la doble impresión de fuerza masculina y gracia femenina, con el rostro de alguien profundamente sumido en sus pensamientos y una expresión más bien triste. Tenía el cabello largo y peinado de un modo algo femenino, con rizos que le caían sobre el pecho y los hombros; el rostro, dejando aparte la espesa barba, también era francamente femenino. La figura de Serapis solía aparecer envuelta de la cabeza a los pies en gruesos ropajes, que los iniciados creían que servían para ocultar el hecho de que su cuerpo era andrógino. 
Aparecía de pie sobre un cocodrilo para significar el triunfo de las fuerzas solares sobre el Ego animal. En su mano derecha tenía una criatura, un animal que terminaba en tres cabezas: una de león, una de lobo y otra de perro. ¿Qué han dicho los arqueólogos sobre este animal?
Han dicho que la cabeza de león era el presente, la cabeza de lobo el pasado y la de perro el futuro. Una serpiente envolvía enroscada el cuerpo de este animal de tres cabezas (…).En la mano izquierda tenía una gran regla. Algunos dicen que eso era para medir las crecidas del Nilo, pero esto es lo que dicen los intelectuales (…). Sobre su cabeza se colocaba una cesta muy hermosa llena de ramas de trigo para indicar la fructificación espiritual.
A menudo se muestra a Serapis de pie sobre el lomo del cocodrilo sagrado, con una regla en la mano izquierda para medir las inundaciones del Nilo y, en la derecha, un curioso emblema que consiste en un animal con tres cabezas. La primera, la de león, significa el presente; la segunda, la de lobo, el pasado, y la tercera, la de perro, el futuro. El cuerpo con sus tres cabezas estaba envuelto por una serpiente enroscada. Las figuras de Serapis a veces aparecen acompañadas por Cerbero, el perro de tres cabezas perteneciente a Plutón, y, como Júpiter, llevan cestas con cereales sobre la cabeza.
Y Clemente de Alejandría, un gran gnóstico, dijo lo siguiente: "Yo estuve en la construcción de una de las estatuas de Serapis y doy testimonio de que en primer lugar se utilizó o se utilizaron limaduras de oro, de plata, de estaño y de plomo. Luego se usaron piedras preciosas como el topacio, el zairo, la cornalina, la turquesa… Todo aquello se redujo a polvo y con aquel polvo se hizo la estatua que él contempló dedicada a Serapis. Aquello fue luego coloreado con un colorante cuyo origen desconozco y que se utilizaba en las ceremonias recordatorias de la muerte de Osiris. Al final el resultado fue una estatua grandiosa de color azul añil".
San Clemente de Alejandría describe una figura de Serapis hecha con los siguientes elementos: en primer lugar, limaduras de oro, plata, plomo y estaño; en segundo lugar, todo tipo de piedras egipcias, incluidos zafiros, hematitas, esmeraldas y topacios, todo esto molido y mezclado con la sustancia colorante que había quedado del funeral de Osiris
y Apis. El resultado era una figura extraña y curiosa de color añil.
Hay que decir que el culto a Serapis se hizo dentro de los templos egipcios y también en subterráneos. En uno de esos subterráneos que abundan en el país asoleado de Kem, se encontró un laberinto. En el centro de aquel laberinto había una estatua de cuatro metros de Serapis, toda hecha en piedra de esmeralda, aunque parezca increíble. Aquella piedra de cuatro metros de altura sirvió de material para esculpir la estatua de Serapis.
Algunos escépticos arqueólogos han llegado a decir: "No, eso no puede ser, quizás se trató de pasta vitria (pasta de vidrio) verde que se fundió y se metió en un molde". Pero los egipcios se encargaron de decir una y mil veces que aquella estatua era toda de esmeralda.
En un laberinto consagrado a Serapis había una estatua suya de cuatro metros de altura que tenía fama de estar hecha de una sola esmeralda. Los escritores modernos, al hablar de esta imagen, sostienen que había sido hecha vertiendo cristal verde en un molde, aunque, según los egipcios, soportó todas las pruebas como si fuera una esmeralda de verdad.
Porque cuando Teodosio, el Emperador romano perseguidor del paganismo y de los gnósticos, emitió su edicto llamado “De Ídolo Serapidis Diruenda” y que enfatizaba la orden de destruir el Serapeum y la estatua de Serapis, y envió sus soldados cristianos romanos para destruir aquella estatua, dice la historia que se quedaron absortos ante la estatua imponente de Serapis y no tuvieron valor para pegarle martillazos o hachazos. Tenían miedo de que de pronto la tierra se abriese y se los tragara.
Pero debido a las presiones malsanas de Teodosio, finalmente derrumbaron la estatua y la hicieron pedazos, e igualmente al Serapeum que la albergaba.
Y como colofón de aquella entre comillas "obra piadosa", quemaron una biblioteca que albergaba el templo; una biblioteca de papiros que trataban cosas trascendentales sobre medicina, botánica, astronomía, astrología, magia, etc.
En el año 385, Teodosio, futuro exterminador de la filosofía pagana, publicó su memorable edicto De Idolo Serapidis Diruendo. Cuando, en cumplimiento de esta orden, los soldados cristianos entraron en el Serapeum de Alejandría para destruir la imagen de Serapis que llevaba siglos allí, su veneración por el dios era tan grande que no se atrevían a tocarla, por temor a que la tierra se abriera bajo sus pies y los tragara. Al final, venciendo su temor, echaron por tierra la estatua, saquearon el edificio y, por último, como digno punto culminante de aquel ataque, quemaron la magnífica biblioteca situada en los majestuosos aposentos del Serapeum.
El grupo de Serapis resistió hasta el siglo IV después de Cristo; eso nos da una idea de la fuerza de aquellas enseñanzas.
Su poder continuó hasta el siglo IV de la era cristiana.
En una visita que realizó el Emperador Adriano a Egipto en el año 134 después de Cristo, cuando este emperador visitó Alejandría, dejó constancia en una carta que mandó él a un tal Serguiano [SIC!] del culto que se hacía a Serapis por parte de los mismísimos cristianos a la par que rendían culto a Jesús el Cristo.  Y llegó a decir Adriano: «He visto al mismísimo patriarca —que aquella comunidad de cristianos tenía para entonces—, entrar, arrodillarse y orar a Serapis y a Cristo».
Es más, durante un viaje a Egipto en el 134 d. de C., el emperador Adriano, manifestó en una carta a Serviano que los adoradores de Serapis eran cristianos y que los obispos de la iglesia también celebraban oficios religiosos en su santuario. Incluso anunció que el propio patriarca, cuando estuvo en Egipto, se vio obligado a adorar a Serapis, además de a Cristo.
Curiosamente, cuando Teodosio destruyó el Serapeum, encontraron, los soldados, en los cimientos de aquel templo el monograma de Cristo.

Sócrates, un historiador de la iglesia del siglo V, declaró que, después de que los piadosos cristianos arrasaran el Serapeum de Alejandría y dispersaran los demonios que vivían allí disfrazados de dioses, ¡encontraron bajo los cimientos el monograma de Cristo!

Válgame Dios y Santa Maria! Praticamente a totalidade do discurso plagiado!! Todos sabem que o plágio é CRIME. Mas não querendo entrar nestes mérios, paremos para refletir, ao menos, nos motivos psicológicos do plágio. Por que será que quando o plagiador encontra um livro ou ensinamento que considera valioso, ele não revela logo as fontes e divide sua descoberta com seus iguais? O que o motiva a esconder a origem de determinado conhecimento e logo fazer parecer como este  fosse seu? Alguém que possui uma sabedoria própria, quando encontra outro autor à sua altura ou superior irá abrir um diálogo dialético que enriquece ambas as partes ou irá tratá-lo como adversário, suplantando-o e enterrando seus restos sem deixar vestígios? Ao tentar responder estas perguntas vamos esmiuçando os traços psicológicos característicos dos plagiadores.

Antes que a reação autômata, típica de quem raciocina com a “lógica negra”, conclua que ele não citou as fontes por um lapso ocorrido no calor do discurso, peço que considerem também a edição número 3 da revista “Barbelo” (baixe!), onde o discurso foi transcrito parcialmente sem nenhuma menção ao verdadeiro autor: Manly P. Hall. Porque não publicaram logo o trecho do livro e pronto? Gastaram horas e horas transcrevendo e traduzindo o discurso de Kwen Khan sendo que o trabalho já estava pronto e disponível para download desde sempre.

Fica uma última pergunta: se uma pessoa guarda a lembrança completa de suas existências gloriosas no Antigo Egito, porque tem que se basear num livro do qual nem conhece o autor? 



terça-feira, 12 de fevereiro de 2013

Antalogia Gnóstica: Bael, Belial e Babel



A – Com que direito você diz que Kwen Khan não é um Mestre? Para falar isto você tem que se basear em provas. E, logicamente, você nunca viu o Mestre nos Mundos Internos, caso contrário não estaria aí a vomitar blasfêmias.

H – Sempre a mesma lesma lerda. Já falei no meu artigo anterior (“Antalogia Gnóstica: Dimes y diretes) que para escapar das teias do fanatismo devemos nos basear na Realidade, não em fantasias. Não digo que o Mundos Internos seja uma fantasia, mas quem tem acesso aos Mundos Internos? Quem garante que suas “experiências” são 100% reais? Perguntem aos membros das outras escolas gnósticas - aquelas que vocês dizem ser lideradas por falsos mestres - se eles também não tem experiências com seus respectivos “mestres”. Irão contar casos tão maravilhosos quanto os seus. Então, este é um terreno muito movediço, onde não devemos nos arriscar. E nem precisamos. Todo mestre ou santo da História conquistou o respeito e admiração com fatos reais, testemunhados por todos.

A – Mas o Mestre Kwen Khan tem toda uma história de acontecimentos reais que respaldam sua condição de Mestre.

H – Quais acontecimentos? Construir um império de manipulação psicológica? Que tipo de nova compreensão ele trouxe de novo ao mundo? Absolutamente nada, leiam seus livros e verão que se trata de mera repetição do que Samael já tinha falado, colocado de outra forma. Escutem suas palestras, seminários e entrevistas. Uma eterna repetição da mesma coisa. Lembro-me da vez que participei de um seminário na Espanha. Já estava em crise naquele momento, questionando-me se continuaria ou não a ser missionário. Fui até ali justamente para buscar algum consolo e orientação. Era um seminário para missionários, então pensei que iria ser algo mais profundo. Quanta decepção! Os mesmos contos, as mesmas anedotas, as mesmas piadas! E o pior: todos continuam rindo destas piadas como se estivessem escutando pela primeira vez. Se isso não é loucura, eu não mais o que é ser normal. E querem tornar-se mais esclarecidos e conscientes se limitando a escutar sempre a mesma coisa?

A - Isto é sua opinião. Eu acho todas as lições de Kwen Khan muito interessantes. É minha opinião contra a sua, né?

H – Tudo bem! Já sei que com vocês não tem como mostrar 
algo que está acima de seu senso comum.  Mas vou entrar em seu jogo, e mostrar que aí dentro existem contradições gritantes. Topa?

A – Prossiga...

H – Muito bem. Sabemos que na AGEAC se preza muito a fidelidade com a Doutrina. A Doutrina é tida como algo imutável, pois foi proferida pelo Verbo Sagrado. Alguém, que a seu bel prazer, decide adulterar esta Doutrina é considerado um herege. Ou nas próprias palavras de Kwen Khan:




A – A-han...e?

H – Então tomemos a “Conjuração dos Sete”. Em todas as outras associações gnósticas, e em todos os livros que não foram publicados pela AGEAC se diz:

“Em nome de Gabriel, que Adonai te mande e te afaste daqui BAEL”

Somente na AGEAC dizemos:

“Em nome de Gabriel, que Adonai te mande e te afaste daqui BELIAL”

A – É porque todas as associações se distanciaram do conhecimento puro e começaram a propagar equívocos.

H – Qual a probabilidade estatística que TODAS as associações se equivocaram neste ponto e só a AGEAC está certa? Imaginem quantas pessoas estiveram no Movimento Gnóstico enquanto o Mestre Samael estava vivo. Esta conjuração foi proferida pelo Mestre Samael, antes de todo Ritual e antes de muitas práticas – trabalhos quase que diários. Imaginem quantas vezes, em mais de 30 anos de trabalho, o Mestre Samael proferiu esta conjuração e quantas pessoas o escutaram?

Imaginem todos os livros que contém esta conjuração foram editados quando o Mestre Samael estava vivo?

Com todos estes dados, é possível acreditar que todo um universo está equivocado e somente a AGEAC está certa? Esta é uma probabilidade muito pequena.

A – Mais é uma probabilidade...

H – Ok. Não terminei! A situação é: toda uma infinidade de pessoas e associações – algumas delas também tiveram contato direto com o Mestre Samael  - são taxadas como equivocados, e uma única pessoa detém a razão: Kwen Khan. Como então poderemos provar quem está certo?

A – Eu é quem pergunto...

H – Buscando as fontes primárias. Temos uma gravação do próprio Mestre Samael proferindo as conjurações. Veja abaixo:

http://www.gnosis2002.com/audio_B/conjuraciones_pronunciadas_por_el_maestro.zip

O que podemos dizer contra uma gravação, prova material?

A – Eu digo qu..

H – Não precisa dizer. Eu fiz a mesma pergunta ao Kwen Khan, e ele me disse que o Mestre Samael cometeu um deslize nesta situação.

A – Acontece, não é porque ele é Mestre que não pode errar.

H – Tudo bem... Mas temos mais uma gravação! Esta foi retirada do Congresso Internacional de 1976. Foi nesta oportunidade que Samael disse : Ahora habla el Ser! Ele tinha reunido todos os sacerdotes com o único propósito de ensinar “A” maneira certa de oficiar, e acabar com todas as versões alternativas que começaram a se proliferar no meio gnóstico. Imaginem, o Real Ser reúne a todos para ensinar como fazer certinho e acaba dizendo errado...seria a maior gafe cósmica depois de Sakaki e Loisos, não?




Então temos: todas as outras associações, todos os livros não editados pela AGEAC, duas gravações proferidas pelo próprio Mestre Samael...tudo contradizendo a AGEAC.

A – OK! Mas tudo isto não importa. É só revisar e pronto... Pra quê ater-se a questões tão insignificantes

H – De fato, também não dou a mínima importância se vocês estão certos ou não. O problema é outro: se Kwen Khan é um Mestre, quer dizer que ele oficia nos Mundos Internos, utilizando esta mesma conjuração, como ele mesmo explica (ver arquivo abaixo):


 


Ora, se ele afirma que oficia nos Mundos Internos, conjurando a Belial ao invés de Bael significa que: ou ele está negando ao Mestre Samael, ou ele não oficia nos Mundos Internos coisa nenhuma. Agora, se ele não oficia nos Mundos Internos (como ele diz que faz, de acordo com o e-mail acima), ele é um mentiroso. 

Então, meu amigo, entrei no seu campo, no seu jogo...e acho que já temos um xeque-mate. Mas tenho outras jogadas para lhe ensinar. Joga outra partida? 

A – Você está louco! Não adianta conversar com você! Você não entende nada! Cuidado, meu amigo, pois quem brinca com fogo, tarde o temprano ¡¡¡se quemará!!!

O entrevistador sai da sala, soltando gargalhadas macabras. Utiliza a velha tática dos que não confessam a derrota ou um erro: a desconversa elegante, buscando dar a impressão de que aquela discussão é indigna da sua altíssima pessoa. Mas porque será que ele continua a vir aqui, neste blog, se está tão seguro de si?

Antalogia Gnóstica: Dimes y diretes


Ageaquete: Hugo, explique-nos, por favor, o que aconteceu com você? Entendo que não queira mais participar da associação, mas precisava reagir tão violentamente contra todos que sempre te respeitaram? Por que tanto ódio nesse seu coraçãozinho?

Hugo: Em primeiro lugar, minha reação não foi contra TODOS, em quanto pessoas - pois não tive, nem tenho, nada contra ninguém-, mas sim contra um comportamento que é, infelizmente, praticado por todos da Associação.  Foco minhas críticas no líder da Associação, pois ele é o precursor e sustentador deste comportamento.

Em segundo lugar, não posso imaginar como minha reação poderia ser diferente. Não estamos falando aqui de fazer cara feia para um prato de comida ou para uma pessoa antipática. Reagir contra muitas coisas da vida é inútil e infantil. Mas minha reação neste caso foi contra uma mentira no campo ESPIRITUAL. Na escala das coisas importantes, talvez seja o que de há de mais importante. Não podemos, depois de perceber esta mentira, dizer: “agradeço toda ajuda que vocês me deram! Mas prefiro me retirar nestes momentos, quem sabe um dia nosso caminhos se encontram novamente”. Quem age assim não identificou a mentira, mas só está atestando sua incapacidade de seguir um caminho que leve a Verdade, desconhecendo até mesmo o por quê. Ou pode ser que até tenha identificado, mas não é capaz de reagir contra ela. Quando não se reage internamente, não se pode reagir externamente. Ou seja, de duas uma: ou é um fraco ou um covarde...

E finalmente, para mim, a mentira, quando compreendida, provoca, obrigatoriamente, aversão, repulsa e ódio. Não estou entre os que crêem que o ódio seja um sentimento abominável. Estes fingem que nada odeiam, que agem sempre pelo puro amor — mas na verdade não se pode amar o que quer que seja sem odiar aquilo que o nega ou ameaça. A escolha não é entre amor e ódio, mas entre diferentes objetos de amor e de ódio. A perversão lingüística que fez do ódio e do amor respectivamente sinônimos do mal e do bem só serviu para desorientar as pessoas e disseminar a hipocrisia que ama o bem sem odiar o mal ou odeia o mal sem amar o bem. Essa perversão é um dos mecanismos mais insidiosos de esvaziamento do cristianismo para trocá-lo por um pseudocristianismo (...). Cristo, ao contrário de todos os Gandhis de Hollywood, jamais condenou o ódio. O que Ele disse foi: "Na verdade, amais o que devíeis odiar e odiais o que devíeis amar". 1

A – Entendo teus argumentos, mas não entendo a razão deste ódio ser lançado contra a associação. A única coisa que queremos promover é o bem e a paz mundial.

H – Discursos são coisas fáceis de fazer. Mas acredito que não estamos aqui para falar bonito como num concurso de Miss Universo. O que está em jogo são nossas vidas. O problema dos gnósticos é que eles vivem num mundo utópico, ideal. Todos os dados que arbitram os conflitos presentes provêm deste mundo abstrato.  É impossível conversar com eles baseando-se estritamente na realidade. Eu acredito que a vivência espiritual deve caminhar lado a lado com a realidade. Quando perguntaram a Jesus, como identificar a Verdade Espiritual (neste caso, do próprio Jesus), Ele respondeu: “Contem o que ouviram e viram: os cegos enxergam e os paralíticos andam, os leprosos ficam limpos, os surdos ouvem e os mortos se levantam”. Ou seja, se o próprio Jesus, com esta passagem, nos ensina que a chave para identificar a autenticidade do mundo espiritual é basear-se em suas repercussões REAIS e CONCRETAS, porque deveríamos fazer o contrário e nos limitar a um discurso doutrinal? Se perguntássemos aos gnósticos sobre suas Associações: “Contem o que ouviram e viram”, o que eles nos diriam?

A – Pois vimos muitas coisas! Você não pode negar que entre as Associações gnósticas, a AGEAC é a que deu mais certo, não?

H – Se “dar certo” é publicar vários livros, construir templos, ter seguidores nos cinco continentes então creio que vocês deveriam dar o título de Avatara à Sathya Sai Baba. Creio que devemos considerar “dar certo” como a contribuição efetiva que se dá a cada indivíduo, não importa quantos sejam...

A – Mas é justamente isso que estamos tentando fazer. Estamos sacrificando nossas vidas para promover o bem. Todos os nossos esforços são em vão para você?

H – Não nego que possam ajudar uma pessoa ou fazer um bem efetivo a quem quer que seja. Isto depende da capacidade e vontade de cada um, não importando onde se esteja. O que estou dizendo é que o ambiente da associação é altamente prejudicial. Por mais que um bem provisório seja feito, o mal que a Associação causa, sempre prevalece. No final, a manipulação e o fanatismo absorvem a todos. Repito, para chegar a esta conclusão, estou me baseando na realidade e não nas intenções angelicais de cada um de vocês.

A – Tudo bem! Mas qual realidade você está vendo que nós não estamos!?!? Por acaso você é superior a todos nós!?

H – Não é que eu seja superior e que vocês não possam ver. É uma questão de querer ver. Se você começa a comparar a realidade com o discurso da Associação, você verá uma distância abismal. Depois de passados tantos anos existindo, qual foi o legado cultural efetivo que a Associação deixou? Parem para pensar e reflitam. Mas quando refletirem evitem duas falácias recorrentes: misturar as ações da Associação com suas intenções ou misturá-las com a doutrina que ela defende. Não há como criticar as intenções ou a Doutrina, pois ambas as coisas refletem valores bons e positivos. Entendam que uma coisa são suas intenções e a doutrina e outra coisa totalmente diferente é a Associação - o meio que estes elementos possuem para vir à realidade.

A – Acho que você só está revoltado porque deve ter escutado algumas fofocas e burburinhos entre os missionários ou na Internet, e acabou confuso e perdido...

H – Não me estranha que pense assim, pois este é, precisamente, a explicação do Sr. Kwen Khan. Tudo para ele é: “tal pessoa se deixou influenciar por dimes y diretes”. O interessante é que esta seria a frase perfeita para explicar todas as contradições da própria Associação: é o próprio Kwen Khan e todos seus seguidores que se valem de dimes y diretes para sustentar suas posições, ou seja, se valem de coisas abstratas, que não vão ao cerne da questão: discursos idealistas, evasivas doutrinais e enaltecimento de resultados pouco relevantes (livros editados, templos, número de seguidores, etc.).
O que há que se comparar com os fatos é o papel que a Associação se impôs. O objetivo da Associação não é somente entregar a doutrina. Ela se colocou numa posição muito exigente: representar um dos poucos veículos (único?) capazes de ajudar e transformar o mundo, de selecionar e preparar o povo escolhido, etc. E isto não é qualquer coisa. E a realidade? Isto está realmente acontecendo? Não há como negar que, na prática, o que se têm é uma pobreza intelectual, cultural e espiritual. É um movimento mundial incapaz de compreender o mundo - e muito menos a si mesmo-, mas que se sente com suficiente poder e autoridade para agir nele e transformá-lo.

A – Se você nega os propósitos da Associação, você nega a todas as religiões, pois é isso que todas elas propõem...

H – E por isso são chamadas de religiões. As religiões são um conjunto de valores e ideias que se encontram nas esferas da perfeição, para servirem de referência e guia para todos nós. Mas é aí que entra a falácia em seus raciocínios que mencionei há pouco. Não há nenhum problema vocês seguirem a religião (doutrina) gnóstica. O problema é quando os valores doutrinais são confundidos com os da Associação. Isto feito, a Associação se reveste com a roupagem da perfeição, que deveria existir somente no mundo soberano dos ideais. Com esta aparência, a instituição – e seu líder - ganha poderes extraordinários, capaz de reduzir a todos vocês à meras ovelhinhas obedientes.

A – Ok! Você fala demais, mas ainda não mencionou nada de concreto que pudesse incriminar a Associação. Eu participo dela há muito mais tempo que você e nunca vi nada de tão grave que mereça tanto alarde.

H – Vocês esperam que eu venha com provas de crimes gritantes como assassinatos, roubos, abusos sexuais, etc. Eu não me refiro a estes crimes materiais, que realmente nunca testemunhei, mas sim à um crime mais oculto – e por isso mesmo raramente percebido -, de ordem psicológica. O crime, em síntese, consiste em:
1 – Apresentar-se como causa especial, única capaz de realizar um bem maior, criando um sentimento de exclusividade, como se não houvesse outro lugar onde este bem pudesse ser buscado de forma tão eficaz e duradoura (ver meu artigo, “Doenças gnósticas: A exaltação imaginativa”). 
2 – Aproveitar-se do prestígio adquirido para que todas as pessoas que “estão dentro” acatem todas as ordens e orientações sem pestanejar (ver meu artigo, “Lógica Branca e Lógica Negra”)
3 – Controlar o poder adquirido através de manobras de coação psicológica que vão desde críticas sutis à espetáculos de humilhação pública.
As consequências são evidentes em todos integrantes: perda da autonomia; castração da inteligência; sentimento de culpa e inferioridade; dificuldade de socialização com “os de fora” por razões óbvias; dificuldades de socialização com “os de dentro” graças a pressão ambiental causada pelas exigências sociais do meio; sentimento de não estar cumprindo as propostas exigidas; isolamento; depressão e outros distúrbios psicológicos.

Eu vivi nesse meio, sei do que estou falando. Se eu decidi sair da Associação foi porque, num primeiro momento, vi toda hipocrisia existente em mim mesmo, em minhas ações. Só depois de algum tempo é que caiu a ficha de que o meu sentimento era a miniatura do espírito institucional, e que só cheguei naquela situação graças à influência deste mesmo espírito.

A – Bom, que a Associação é um dos únicos veículos ligados à Loja Branca, é verdade. Mas não vejo como isto pode ser prejudicial.

H – Num ambiente de exaltação imaginativa, o único que existe é a dança do orgulho e da vaidade. Todo um jogo asqueroso de querer parecer uma coisa que não se é, uma busca incessante de se alinhar às regras do jogo para conquistar a aprovação dos outros, que só faz trazer uma série de circunstâncias negativas: panelinhas, intrigas, dissimulações, fingimentos, decepções, humilhações...

Quando um valor não é preenchido com a própria substância pessoal, de forma sincera, tende-se a criar um invólucro falso para esconder a pobreza interior. Forma-se assim uma personalidade postiça – neste caso, uma personalidade gnosticóide -, com sua maneira peculiar de pensar, agir, falar, etc. Num ambiente onde há uma forte exigência pelas aparências, esta personalidade é admirada por todos, pois é o elemento que alcançou a maior proximidade dos valores defendidos. Assim, por imitação, os integrantes do meio incorporam esta personalidade, que acaba se tornando, portanto, uma personalidade social. É aí que começa o jogo de manipulação psicológica: aqueles que se adaptam a esta personalidade social são apreciados e paparicados pelos “de dentro”; e os que não conseguem se ajustar são mal vistos, atacados, a todo momento, por críticas sutis, repulsas dissimuladas e embargos sociais. O sujeito que ainda não vestiu os trajes oferecidos pelo grupo, mas que quer continuar dentro dele, começa a se sentir cada vez mais diferente, estranho, complicado, não vendo outro remédio senão adaptar-se. Enfim o poder da coletividade se impõe, minando sua integridade individual. Ele, por fim, se entrega, não percebendo que o que está entregando é sua autonomia. Para dar um brilho ao espetáculo, o sujeito, já incorporando o novo personagem – sua nova personalidade –, comovido e com os olhos cheios de lágrimas, exclama: “Eu me converti! Eu me converti!”. Digno de um Óscar! (com o perdão do trocadilho).

Não é à toa que o esporte favorito dos gnósticos é criticar os outros gnósticos. Basta pintar uma oportunidade onde se reúnem algum deles para começar: um a um, todo companheiro (que está ausente no momento, logicamente) é lançado na roda das conversas para receber seu veredito. Poderia se objetar dizendo que isto é feito só por aqueles que “não fazem seu trabalho psicológico”, mas não é! Eu digo que os piores são aqueles que estão na cabeça da Associação e até mesmo a própria Cabeça da Associação. Quantas vezes presenciei estas cenas, protagonizadas pelo próprio Kwen Khan e todos os seus “braços direitos”. No período de uma refeição, palitavam os dentes e cuspiam julgamentos.

Só para citar um exemplo, uma vez que estávamos todos à mesa, dentro dos limites “sagrados” do monastério, e depois de alguns tantos passarem sobre a lupa crítica dos presentes, chegou a vez de um senhor italiano. Este senhor havia acompanhado um grupo dissidente na Itália, mas posteriormente voltou atrás e reintegrou-se à AGEAC. Então, uma senhora tomou a palavra e contou que quando era celebrado o Congresso da Índia, pouco tempo depois do retorno deste senhor à AGEAC, ele reencontrou um antigo companheiro canadense com o qual realizou o curso de missionários e que não via há algum tempo. Como era de se esperar, o senhor italiano foi ao encontro deste amigo para cumprimentá-lo efusivamente. Mas para sua surpresa, não foi recebido com a mesma alegria. Seu amigo se afastou e disse: “Não cumprimento traidores”. Finado o conto, a senhora que o narrava, concluiu, se referindo ao senhor canadense: “Este sim é um missionário fiel. Deveríamos ser sempre firmes assim para dar o exemplo”.

Que tipo de amor pela humanidade é esse? A quem querem ajudar agindo assim? Coloquem-se na posição do senhor italiano por um minuto. Imaginem todo o esforço que teve que fazer, pisando em seu orgulho, para voltar à AGEAC e participar de um evento onde teria que enfrentar a todos com seus olhares insidiosos. Imaginem todo sentimento de culpa e de remordimento que já carregava? Além de tudo isto, ele precisava receber ainda outro julgamento externo - de seus “irmãos” -, para pulverizar o pouco de dignidade e autoestima que lhe restara? Não tenho dúvidas de que ele saiu dali pior do que entrou. Saiu se sentindo mais culpado, mais errado, mais fraco... E o pior, mais dependente da Associação. Poderia sair como um Jean Valjean, mas saiu como um Jean-ninguém.

Agora pergunto: e Kwen Khan, presente ali na mesa, vendo todos com as pedras nas mãos, por acaso disse: “quem de vocês não tiver pecado, atire a primeira pedra”? Nada disso... Ao contrário balançava a cabeça afirmativamente como que aprovando todo o veredito.

Podem pensar que isto foi um acidente ou um caso isolado, mas não é. É o comportamento habitual dos “de dentro”. Não hesito em afirmar que são comportamentos como esse que mantém a associação existindo, pois desfragmentam a personalidade dos integrantes, deixando-os sem força alguma para reagir contra o que quer que seja, não restando mais remédio que se esconder apavorados debaixo dos braços paternais da Associação. E isto acontece não só na esfera social, mas também no âmbito intelectual, estético, moral e espiritual. E é este tipo de coisas que odeio.

A – Quem é você para falar estas coisas!? Moleque! Como se você tivesse uma alternativa melhor?

H – Não, não tenho nenhuma outra alternativa! Graças a Deus! Prefiro confessar minha ignorância e incompetência. A única coisa que tenho certeza é que dentro da AGEAC, o caminho é de perdição e loucura. Não é porque tenho certeza de que um caminho é errado que tenho um caminho melhor a oferecer. Não sou nenhum avatara, salvador ou guia. Só acho que é melhor estar em dúvida do que estar convicto no erro. Afinal, o zero é superior ao negativo, não é?

E moleque é a mãe...


O entrevistado deixa a sala. O entrevistador permanece sentado, roendo as unhas, visivelmente abalado. Sente uma necessidade urgente de compartilhar o conversado com os outros irmãos gnósticos, pois sabe que depois de alguma conversa, a comunidade de sentimentos e de explicações estapafúrdias irá criar uma atmosfera de comprovação intersubjetiva, dando consistência real aos seus diagnósticos distorcidos e subjetivistas, legitimando, assim, seus discursos contra a mediocridade e grosseria do entrevistado. E assim, submerso numa verdade social, esquecem daquilo que mais pregam: a verdade pessoal e objetiva.

sábado, 26 de janeiro de 2013

Lógica Branca e Lógica Negra

“ABRA LOS OJOS HERMANA Y DESE CUENTA QUE ESTA ES UNA GUERRA ENTRE LA LOGIA NEGRA Y LA LOGIA BLANCA. ¿Usted no se da cuenta o no quiere darse cuenta de que su propio marido piensa de usted y de todos nosotros que somos unos payasos?” 
Kwen Khan

O fenômeno mais interessante a ser estudado no ambiente de uma seita pseudomística é o estado de alienação que domina seus integrantes. Tudo se inicia nos primeiros contatos, quando o sujeito estabelece uma relação de confiança com a organização. Os discursos parecem convincentes, as idéias interessantes e a proposta de vida começa a preencher um vazio que se arrastava quando a vida era somente aquela monótona rotina. A relação vai se intensificando, ficando mais séria, até que a “nova causa” ganha o status de sagrado, tornando-se para o indivíduo uma autoridade soberana que não pode ser discutida. A partir daí, toda ordem proveniente da organização já é, por pressuposto, verdadeira e absoluta. E o indivíduo, reduzido a um pateta, as acata com impávida segurança. 

Assim, a organização adquire salvo-conduto para agir como quiser. Alçada às esferas da perfeição, ela pode até cometer um crime, pois sabe que logo será absolvida por seus integrantes, que se encarregarão em transformar o ato delinquente em ação virtuosa, ação esta impossível de ser compreendida pelos “de fora”, meros mortais. Desta forma, a calúnia pode se tornar uma revelação divina; a indiferença, firmeza de propósitos; a condescendência, fidelidade. Em níveis mais extremos, roubar pode ser visto como compensação equitativa; um assassinato, defesa do sagrado; e o suicídio coletivo, sacrifício expiatório. Não importa qual seja o fim, ele sempre será bom, bastando criar as falácias que o sustente. 

Vejamos um exemplo evidente, que ocorreu na AGEAC: a expulsão de uma “irmã” que, na medida do possível, manteve uma postura correta dentro da associação e cujo único crime foi ter um marido que achava que esta mesma associação, que ele abandonara, estava formado por palhaços; expulsão esta feita num rompante quixotesco, um espetáculo de humilhação pública, como se o acusador fosse o guardião absoluto da verdade ou a própria balança do Juízo Final. Diante de tal situação, qual foi a explicação que cada um dos espectadores forjou para continuar se sentindo dentro de um ambiente de justiça e amor ao próximo? 

De um lado têm-se os fatos, os dados conhecidos por todos: o trabalho público desta “irmã”, sempre buscando fazê-lo de forma sincera e desinteressada, através de anos de dedicação quase que exclusiva. De outro lado têm-se as hipóteses, as acusações levianas sem embasamento factual algum. Estas situações justapostas se impõem ante o espectador, colocando-o numa situação embaraçosa: o agente das aparentes injustiças é o mesmo que ele admira e reverencia como bastião da verdade e da justiça.

Ninguém em sã consciência é capaz de deixar estas contradições largadas em sua psique, lhe remoendo a todo o momento. Estas tensões conflitantes precisam ser resolvidas para devolver ao indivíduo o estado de conforto e bem estar de outrora. É então que se dispara, no subconsciente de cada um, uma série de reflexos condicionados que agem para encontrar a esperada resolução. Este é um instante crítico, altamente revelador e ilustrativo, que se bem observado é capaz de explicitar todo o funcionamento mecânico da psique, atuando para acobertar os fatos e dados e, assim, entregar a razão à autoridade que tanto é prezada intimamente, a Associação.

O interessante desta tendência é que o fato em si nunca é julgado, e mesmo raramente analisado. Ninguém irá buscar saber mais sobre o ocorrido, escutar as duas partes envolvidas ou dar a elas um direito de defesa. O espectador, ou até mesmo a testemunha presencial, foge do problema exterior, porque, no fundo, este é sobreposto por outro, de ordem interior: a necessidade de se sentir do lado certo. A situação exterior acaba perdendo toda relevância real para o indivíduo e, por isso mesmo, é deixada sem solução, quando não totalmente esquecida. O que é mesmo relevante e urgente é o arranjo de sua própria situação, inteiramente pessoal – por que não, egoísta? - de se sentir certo, e nunca enganado.  Diante do dilema interior, ele não pode permanecer inerte ou indiferente, pois, este sim, possui uma importância crucial à sua consciência, que exige uma resolução imediata. 

Como o indivíduo já entregou anteriormente a razão nas mãos da Associação e toda sua vida – seus objetivos, seus ideais, suas crenças, suas atividades, seu círculo social – está alinhada com os propósitos da mesma, negar a Associação seria negar a si mesmo. Como ele não quer confessar seu engano, ele foge da realidade, criando toda uma série de subterfúgios para que esta se encaixe forçosamente às suas fantasias. Assim, ele pode voltar a se sentir aliviado, sentir-se fazendo a coisa certa, não percebendo que com isso está entregando sua alma, sua autonomia, a este macabro jogo de manipulação psicológica. Em suma, toda reação às situações adversas (aquelas que ameaçam suas “convicções” internas) é mero instinto de preservação, cujo reflexo é buscar a sensação de segurança, nem que para isso tenha que se criar uma lógica totalmente fantástica, que sustente sua posição, a despeito dos fatos mais óbvios e patentes presenciados.

Para fins ilustrativos, sabe qual foi a explicação que ouvi da boca de alguns integrantes da AGEAC, quanto a expulsão acima mencionada? Divirtam-se:
a) A “irmã” traiu uma escola de mistério na época do Egito Antigo e agora tem que pagar Karma, sendo (aparentemente) injustiçada e humilhada.
b) Existe alguma coisa por traz disso tudo que não podemos saber.
c) Kwen Khan fez isso para que a “irmã” e seu marido permanecessem juntos.
d) Kwen Khan foi influenciado por sua própria esposa, que o incitou a fazê-lo (sic!)
e) Isto são coisas que acontecem.
f) Foi uma prova que a “irmã” teve que passar.

Confesso que o último destes disparates me incomodou. Ainda estava com alguns resquícios do pensamento apatetado criado durante os anos que estive dentro da Associação. Mas nada que uma análise mais profunda pudesse resolver. Vejamos. Não podemos negar a existência das provações, elas fazem parte da vivência espiritual. O que se é provado são sempre os valores da pessoa, seu caráter, sua fé, seu compromisso com a Verdade, etc. Neste caso, portanto, a “irmã” em questão deveria julgar a si mesmo, fazer uma revisão de seus atos com o intuito de buscar por seus erros e deslizes. Sem muito esforço, ela iria chegar a conclusão de que não havia nada que a incriminasse ou que a fizesse merecer tão severa decisão e humilhação. Sendo assim, qual deveria ser sua reação? Acatar tacitamente uma culpa que não lhe corresponde, simplesmente para continuar dentro da Associação; ou manter-se firme em sua dignidade, aguardando valentemente o desfecho do caso? Se realmente fosse uma prova espiritual, a resposta seria se posicionar do lado da verdade testemunhada e não se dobrar diante da injustiça por um mero aceite social; manter-se serena no olho do furacão, pois logo tudo se acalmaria; logo, o “Mestre” a felicitaria, pois seu compromisso com a Verdade foi maior do que o compromisso com uma situação contingente e “horizontal”. Como isso não ocorreu, é lógico que não se tratava de uma prova coisíssima nenhuma!

Mas na cabeça dos integrantes da Associação, a prova é outra. Trata-se simplesmente de aceitar a humilhação, humilhar-se diante de todos e de si mesmo, voltar rastejando aos portões da associação e implorar para entrar. É uma prova de obediência e não de valores; um adestramento, e não um exercício para a emancipação individual. Quantas pessoas vieram a mencionada “irmã”, pedindo para que ela se desculpasse! Só se esqueceram de dizer do quê se desculpar. Uma pessoa que aceita ou incentiva estes tipos humilhações masoquistas, fazendo poses de modéstia e santidade, não é digna a nada que soe a espiritual, pois ainda não é capaz de ser firme e sincera consigo mesma. Como poderá ser diferente diante do mundo e de Deus?

Não, Sr. Kwen Khan. Não se trata de uma guerra entre a Loja Branca e a Loja Negra. O jogo aqui é entre aqueles que se decidem por uma Lógica Branca ou uma Lógica Negra. Deixemos o desfecho deste artigo para o filósofo-poeta, que em sua sinceridade e firmeza, perante a si mesmo, ao mundo e a Deus, concluiu magistralmente:

Mas por que a verdade gera o ódio? Por que os homens olham como inimigo aquele que a prega em teu nome, uma vez que amam a felicidade, que mais não é que a alegria nascida da verdade? Talvez por amarem a verdade de tal modo que tudo de diferente que amam, querem que seja verdade; e, não admitindo ser enganados, também não querem ser convencidos de seu erro. Desse modo, detestam a verdade por amarem aquilo que tomam pela verdade. Amam-na quando ela brilha, mas odeiam-na quando os repreende; e, como não querem ser enganados, mas enganar, eles a amam quando ela se manifesta, mas a odeiam quando ela os denuncia. Porém ela os castiga; não querem ser descobertos pela verdade, mas esta os denuncia, sem que por isso se manifeste a eles.  É assim o coração do homem! Cego e débil, torpe e indecoroso: quer permanecer oculto, mas não quer que nada lhe seja ocultado. Em castigo, sucede-lhe o contrário: não consegue esconder-se da verdade, enquanto esta lhe continua oculta. Contudo, apesar de tão infeliz, prefere encontrar alegrias na verdade que no erro. Será, portanto, feliz quando, livre de perturbações, se alegrar somente na Verdade, origem de tudo o que é verdadeiro.